Cuando pides presupuesto para tu web, hay dos caminos: un precio cerrado desde el principio, o una propuesta "a medida" que se ajusta según lo que vayan descubriendo que necesitas. El segundo modelo no es necesariamente malo, pero esconde un riesgo que pocas pymes conocen de antemano.

El problema del presupuesto abierto

Cuando el precio se define "según necesidades", cada reunión puede sumar una partida nueva: SEO adicional, revisiones extra, funcionalidades que "en realidad sí hacen falta". Lo que empezó en 500€ puede acabar en 1.500€ sin que hayas dicho que sí a un incremento así de grande de una sola vez.

Cuándo tiene sentido un presupuesto a medida

Proyectos muy grandes, con integraciones complejas (ERPs, pasarelas de pago avanzadas, funcionalidades a medida) sí necesitan un presupuesto ajustado a ese alcance específico. Ahí el precio fijo genérico no tendría sentido.

Para una pyme estándar, el precio fijo protege

Si tu negocio necesita una web informativa, de contacto y algo de contenido (que es el caso de la mayoría de negocios pequeños), un precio fijo desde el primer día te protege de sorpresas y te permite planificar el gasto sin miedo a que se dispare.

En Web SinDrama trabajamos con precio fijo por eso mismo: 299€, sin ampliaciones sorpresa, para que sepas exactamente qué vas a pagar antes de empezar.