Son dos de los términos que más confunden a quien contrata su primera web, y sin embargo son fáciles de entender con la comparación correcta.

El dominio es tu dirección

Es el nombre que la gente escribe en el navegador o encuentra en Google: tunegocio.com. Lo compras (en realidad, lo alquilas año a año) a un registrador, y tú decides el nombre exacto dentro de la disponibilidad.

El hosting es el terreno donde vive tu web

Es el espacio en un servidor donde están guardados todos los archivos de tu web: textos, imágenes, código. Sin hosting, tu dominio apunta a la nada.

Por qué importa saber la diferencia

Si algún día quieres cambiar de proveedor de diseño web, necesitas saber quién es el titular de tu dominio para poder moverlo sin perderlo. Muchas pymes descubren, cuando quieren cambiar de proveedor, que el dominio está registrado a nombre de la agencia y no del propio negocio: un problema evitable si lo sabes desde el principio.

La regla de oro

El dominio de tu negocio siempre debería estar registrado a tu nombre o al de tu empresa, nunca solo al de quien te hizo la web.

En Web SinDrama, el dominio queda siempre a tu nombre desde el primer día, sin excepciones.